
Memoria viva
Cada producto nace de símbolos, paisajes, palabras y gestos que forman parte de una identidad palestina que sigue caminando.
Una casa de diseño palestino contemporáneo que convierte memoria, símbolos y aprendizaje cultural en objetos para la vida diaria.
Soy mexicano palestino, tercera generación en la diáspora. Mi familia salió de Palestina en los años veinte, pasó por Alemania y llegó a Chile siguiendo las rutas comerciales de la época. Ahí se hicieron conocidos por la venta de telas. Décadas después, mis padres tuvieron que salir de Chile y llegaron a México, donde nací.
Crecí entre comida, palabras árabes, historias familiares y una memoria que nunca dejó de mirar hacia Palestina. AL-KHAYAL nace de esa mezcla: México, diáspora, oficio, telas, lengua y una raíz que sigue viva.


Cada producto nace de símbolos, paisajes, palabras y gestos que forman parte de una identidad palestina que sigue caminando.

La estética se construye desde referencias textiles, caligrafía, olivos, llaves y materiales que merecen contexto.

El sitio también funciona como archivo para que cada pieza pueda explicar de dónde viene, qué cuenta y por qué importa.

AL-KHAYAL busca que lo cotidiano sea una puerta a la cultura: una prenda, una llave, un tablero educativo o una pieza para casa pueden cargar memoria.
Ver coleccionSegún mi árbol genealógico, mi familia forma parte de los pueblos que fundaron Beit Jala, uno de los pueblos cristianos ortodoxos más antiguos de la zona. Mi tatarabuelo fue gobernador de Beit Jala, senador por Belén, parte de la resistencia y protección del pueblo.
El proyecto también vive fuera de la tienda: marchas, charlas, plantones, colegios, universidades, Zaatar.tv y espacios comunitarios donde se habla de Palestina desde la cultura, la historia y la solidaridad.
Una parte importante de las ganancias se destina a comedores comunitarios en Gaza y el Líbano, y a apoyo directo para familias palestinas que han llegado a México como refugiadas, o de paso por tratamientos médicos. El resto permite comprar materiales, mantener máquinas y seguir produciendo para sostener el proyecto.
Para mí, crear estos objetos es honrar a mis antepasados y sostener una memoria que sigue viva. Cada pieza nace de la imaginación, pero también de una responsabilidad: hablar de Palestina, recordar su historia y acompañar su lucha por la libertad.
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